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††† SnAf †††La calle y la noxe son mías también... October 12 MudanzaHoy hace 2 años del fin del mundo. Del fin de mi mundo.
Quizás por eso he decidido mudarme. Este espacio comenzó su vida en el peor momento de la mía. Y yo ahora ya no soy la misma. He crecido y he cambiado. Y la gente de mi alrededor también.
Hoy todo es diferente a como creía entonces. Nunca se cumplieron mis ideas adolescentes, y nunca pude planear mi futuro como yo hubiera querido.
Por eso me mudo. Me marcho a un lugar que me ayude a encontrar el modo en el que soñaba a los 15 años, y la forma en que volaba a los 17. Me voy a un mundo donde encuentre a mis duendes, mis hadas y vampiros. A un mundo donde me encuentre a mí misma, y donde la encuentre a ella. Porque en algún sitio tiene que estar...
Así que me llevo mis bártulos a http://mitierradesuenos.blogspot.com/ por si alguien me quiere venir a buscar...
![]() October 04 ¿Quién soy?Supongo que no es fácil explicar quién soy. Como no es fácil explicar lo que me pasa. Porque a veces, a determinadas horas, en determinados momentos, me duele la tripa. De nervios. De miedo. No es fácil explicar cómo es mi vida. La de pensamientos que bombardean diariamente mi cabeza. La de cuestiones absurdas que me planteo mientras viajo en metro o espero el autobús. A veces reflexiono sobre la muerte. Otras, sobre la vida.
Hace ya tiempo que creo que pensar es una maldición. Nos diferencia de los animales, y nos hace infelices. Merma nuestros instintos, y obstruye nuestros sentidos. Demasiadas horas de pensar al día pueden ser dañinas para la salud. Consulte a su farmacéutico. A veces creo que todo sería más fácil si no me cuestionara mi existencia a cada segundo. Si no psicoanalizara a la gente con cada gesto. Si no juzgara cada cosa que veo. Sería todo más fácil si pudiera limitarme a soñar. A soñar sin caerme al suelo, sin que se quebrase el cántaro de leche. Si pudiera abstraerme de la realidad. Quedarme para siempre en la cama, o estar riéndome siempre a carcajadas. O un extremo, o el otro. Pero no los grises. Ni las tonalidades oscuras. Sólo blanco o negro. O mejor, colores pastel. Empalagosos. Como el aire de otoño. Cargado de hormigas voladoras, agua, y frío.
Pero no es así. Por alguna extraña razón me gusta pensar. Y autoflagelarme pensando. Me gusta recrearme en las cosas que me hacen daño, en un vano intento por castigarme. Me tiembla el pulso. Me lloran los ojos. No puedo ni leer una noticia de una muerte sin que un escalofrío me recorra todo el cuerpo. No sé lo que me pasa. No sé por qué no puedo evitarlo. Por qué llego a cada sitio huyendo de mí misma, fingiendo ser alguien que no soy. Fingiendo que no me pesan los párpados cada vez que los abro por la mañana. Cada vez que estoy sola. Y como una autómata pongo una falsa sonrisa en los labios para deleite de aquellos que ni se fijan en mí.
Quizás sean las fechas. Quizás sea la edad. Quizás el hecho de que es mi último año de Universidad. Pero creo que va más allá. Es algo que está dentro de mí. En ocasiones siento que he nacido con la nostalgia más agudizada que el resto de los mortales, y la melancolía como estandarte personal. Como si no hubiera manera de pararlo nunca. Como si mi única manera de existir fuese llorando. Recordando. Creyendo. Soñando. Como si no fuese capaz de valorar las cosas del presente y solo supiera pensar y repensar en aquellas que perdí.
Suspiro. Me callo. Miro para otro lado. Aquí no ha pasado nada. Yo no os he contado nada.
![]() October 02 No me importa...No me importa despertarme a las cinco de la mañana si con ello puedo dormir dos horas entre tus brazos.
No me importa que te vayas a las 11 porque madrugas si he podido disfrutarte todo el día.
No me importa que me hagas de rabiar, porque siempre lo compensas con un beso.
No me importa que me cojas en tus brazos con ademanes de tirarme al suelo, porque sé que nunca me dejarás caer.
No me importa que tengas las uñas largas, porque me gusta jugar con ellas.
No me importa que no te peines, porque tú me despeinas cada vez que me abrazas.
No me importa que cortes mal el pavo, porque siempre me haces un sandwich de queso.
No me importa que no me compres cosas caras, porque me dedicas canciones y entradas.
No me importa no poder quedarme en tu casa, porque siempre podremos ir al paraíso a estar solos.
No me importa donde esté ese paraíso: a veces bajo tu edredón, a veces bajo el mío.
No me importa que parezca que somos despegados. Es porque nos gusta echarnos de menos.
No me importa que me estreses, porque a veces me da el punto y lo hago yo.
No me importa que me convenzas para ver el baloncesto, porque yo también te obligo a ver mis series.
No me importa que ya no estemos en el principio. Lo que importa es que no tenemos final.
No me importa que hoy haya llovido todo el día, porque me parecen los días más románticos del mundo.
No me importa nada de todo eso, porque lo que me importa eres tú...
![]() September 26 Historia de una vida"En mi pasado encuentro todo aquello que me hizo feliz. ¿El mundo era mejor? Hubo una época en la que sí. Yo tenía 17 años, y todos los sueños por cumplir...
Cuando llegaba a casa ella estaba conmigo. Me sonreía, me besaba, cuidaba de mí. Y yo entonces, sin darme cuenta, me encerraba en mi santuario, en mi habitación, que no eran más que cuatro paredes llenas de recuerdos e ilusión.
Tenía 17 años. Adoraba a mis amigos. Eran ellos. Exclusivos, únicos. Éramos todos. Éramos uno. Ahora, aunque algunos se han alejado de mi camino, los recuerdo con cariño.
Tenía 17 años y conocí el amor. Llamó a mi puerta cuando menos lo esperaba, cuando ya creía que el amor no estaba hecho para mí. Dulce, cariñoso, sincero y tímido. Mayor, pero un niño. Guapo y atractivo. Soñador. Como yo. Tenía los pies en la tierra. Me hizo volver a soñar, a confiar. Sentí la pasión encadenarme a sus brazos. Sentí el amor en lo más profundo de mi ser. No podía concentrarme en clase, ni verle todo lo que hubiera deseado. Creía que era difícil. Pero lo difícil vino después.
Soñé a su lado, le estreché entre mis brazos y él lo hizo de igual modo siempre que lo necesité. Nunca me falló.
Pasó el tiempo y yo crecía. Dos años, y la Universidad. Un mundo diferente se abrió ante nuestros ojos. Éramos adultos. Al menos, yo empezaba a serlo.
Lloré. Temí la muerte y lloré. Y él me acompañó. Todo fue un mal sueño que, meses después, se hizo triste realidad. El dolor y las lágrimas acudieron a mi alma, a mi llamada. La piedad, la justicia... Apelé a ellas, pero el Tribunal de la Muerte dictó sentencia. Y la perdí. La noche de un miércoles hace casi 2 años. Se fue. Prácticamente, entre mis brazos. Y yo entre los suyos.
Y todo cambió. Dejaron de existir mi casa y mi santuario. Se murieron con ella. Y con ella, mi antigua vida. Me mudé. Me llevé mis recuerdos envueltos en cajas a un nuevo lugar que debía aprender a llamar hogar. Pero que nunca llegaría a serlo en verdad.
Y crecí. Más que por fuera, por dentro. Tuve que madurar de golpe a fuerza de palos. Como siempre había hecho.
Se acabó la felicidad. No creo que nunca me vuelva a buscar. Los problemas adolescentes dejaron de existir. Llegó la realidad.
Volvió a pasar el tiempo. Volvió a cambiar mi mundo. Llegó el último año de carrera, y el futuro se empezó a cernir sobre mis hombros. Tenía miedo. Un porvenir incierto, a medio camino entre los estudios y el trabajo. ¿Qué iba a hacer ahora? Demasiado mayor para esconderme bajo las sábanas. Demasiado pequeña para aprender de la nada.
Y tenía 21 años y llegó el mañana. Y tenía 21 años y me dormía arropada. Y reía y cantaba y saltaba y bailaba y lloraba y temía y soñaba y crecía y besaba y abrazaba y acariciaba y gritaba. Y tenía 21 años, y un libro en blanco que rellenar con mi historia".
Basado en un escrito del 17 de abril de 2006
September 18 Futuro
¿Qué es lo que quiero hacer con mi vida? Mis máximas aspiraciones de pequeña culminaban en la imagen de mí misma estudiando una carrera. Llevo 3 años haciéndolo, este es el cuarto y último año de periodismo. ¿Quiero que todo termine aquí? ¿Quiero ponerme ya a trabajar en serio, con una jornada de sol a sol, y viviendo por mi cuenta como un adulto más? A mí alrededor todo el mundo empieza a esbozar tímidamente lo que quiere hacer después. Estudiar un master en Alemania, irse a Londres a vivir una temporada... ¿Y yo? ¿Quiero irme al extranjero a demostrarme a mí misma que soy capaz de sacarme las castañas del fuego? La verdad es que no lo sé. Hay demasiadas cosas que me atan aquí. Pero también hay muchas que ya no están. No tengo una casa que pueda llamarla mía, así que... ¿Dónde está mi porvenir? Tengo miedo de irme y no poder volver. Tengo miedo de marcharme y de que nadie me eche de menos. Tengo miedo de no tener un hogar al que regresar... Todo sería más fácil si mi vida aún fuera la misma que hace dos años. Si aún pudiera soñar con castillos en el aire, y mi mayor preocupación fuera la hora de volver a casa. Pero ahora me toca enfrentarme al mundo real. Nos toca enfrentarnos al mundo real. La pubertad llegó a su fin hace más tiempo del que me gusta reconocer, y la post-adolescencia está agonizando en mis últimos meses como universitaria. Y me da miedo. Tanto que me oprime el pecho, que asoma el mar a mis ojos.
No sé a dónde ir, no sé dónde voy a estar... September 14 OlvidoSiempre me pasa lo mismo. Se me ocurren cientos de ideas brillantes sobre las que escribir cuando camino sola por la calle. Se me ocurren cientos de versos que merecen la pena ser contados. Cientos de historias que se pasean por mi cabeza, como gatas en celo, esperando que alguien las haga caso para poder ser saciadas.
Siempre me pasa lo mismo. Llego a casa, me planto frente al ordenador, y no sé escribir. He perdido la fuerza y la inspiración. He perdido ese sentimiento de dolor trágico. O mejor dicho, lo he escondido. Lo he escondido donde nadie pueda verlo. Donde ni yo misma pueda encontrarlo. Porque no merece la pena volver a ser recordado.
Siempre me pasa lo mismo. Quiero dedicarte todas las palabras que salen de mi boca. Quiero gritar al cielo tu nombre rebosante de poesía. Quiero contar cómo me miras a escondidas, cuando crees que no te veo. Cómo juegas con mis dedos y cómo me pincha tu barba cuando me besas la tripa. Pero ya no sé escribir poemas de amor.
Siempre me pasa lo mismo. No puedo recordar aquello que martilleaba mi memoria. Qué hacía que se me erizara el vello cuando subía las escaleras, o cuando la tímida brisa que precede al otoño me acariciaba la cara. No puedo expresar ese sentimiento de impotencia, de rabia, de dolor, de muerte y de turbación que experimento cuando recuerdo.
Siempre me pasa lo mismo. Acabo escribiendo en un ordenador todo aquello que siento en ese preciso instante en el que olvidé lo que quería decir...
En el que olvidé cómo lo quería decir...
![]() September 06 No quiero...Ser un cordero más del rebaño.
Que menosprecien mi profesión.
Dejar de creer en los sueños.
Vivir sin disfrutar de la vida.
Dejar de ser una post-adolescente.
Renunciar a las risas.
Enfrentarme al mundo real.
Dejar de estudiar.
Que el tiempo pase más rápido.
Madurar.
Mirar a las personas más pequeñas que yo y sentir envidia.
Rendirme.
Dejar de emocionarme por las cosas más tontas.
Ser débil en los momentos difíciles.
Volverme una egoísta.
Mirar sólo por mí.
Ser una incomprensiva.
Olvidar lo que es compartir.
Mirar el dinero que me queda en el banco para llegar a fin de mes.
Pensar en lo que tengo que estudiar/trabajar.
Que la gente no valore lo que hago.
No valorar lo que hacen otras personas.
Olvidar la empatía que sentía de pequeña.
Engañarme a mí misma.
Mentir a los demás.
Ser una hipócrita con mi ideología.
Callarme cuando quiero gritar.
Discutir por tonterías.
Sonreír por cosas que no me hacen gracia.
Llorar cuando intento aguantarme las lágrimas.
Dormirme cuando quiero permanecer toda la noche despierta.
Que dejes de mirarme como me miras.
Que el mundo se acabe mañana.
Darme cuenta de que no vivo al máximo.
No darlo todo por algo.
No darlo todo por alguien.
Olvidar a las personas que alguna vez han formado parte de mi vida.
No saber perdonar.
Creerme mejor que nadie.
Sentirme injustamente tratada.
No mirar al horizonte escuchando música.
Dejar de pensar en voz alta.
Callarme algo por educación, por miedo, o por evitar una discusión.
Dejar de tener este espíritu.
Dejar de ser una idealista.
Olvidar que fui feminista antes que de izquierdas.
Que nadie me diga lo que tengo que hacer.
Dejar de creer que puedo cambiar el mundo.
Volverme negativa, aburrida, pesimista.
Hacer de todo un drama.
Llorar en público.
Que nadie se de cuenta de que estoy triste.
Dejar de aprender cosas nuevas.
Dejar de creer en vampiros (y en fantasmas, ángeles, hadas, demonios...)
No volver a comprarme las cosas que me gustan.
Olvidar que empecé a escribir por afición.
Olvidar lo que es sentirse fuera de lugar.
Creer que lo sé todo, porque no se nada.
Dejar de recordar hasta el más mínimo detalle de mi madre.
Menospreciarme, ni vanagloriarme.
Ser como todo el mundo.
Creerme los convencionalismos.
Pensar que sólo hay una verdad absoluta.
No quiero nada de esto, porque sólo hay una vida. Y yo quiero vivirla a lo grande.
A lo idealista.
September 04 Sentir, soñar...Casi podía sentir sus brazos rodeándola. Como dos fuertes cadenas que la ataban a la vida. Aquel efecto tranquilizador que tenían sus ojos, cuando la miraban fijamente, como si pudieran traspasarla. Sus labios mullidos. Como dos finas almohadas que acolchaban sus tímidos besos. Sus manos cuadradas, que se perdían jugando con sus dedos a cada minuto de sosiego.
Casi podía sentir todo eso y más. Pero la realidad le jugaba malas pasadas, y le costaba abstraerse. Dejar la mente en blanco... Nunca supo como hacerlo. Tumbarse y cerrar los ojos, dejarse llevar por la imaginación o el recuerdo. Le costaba horrores. Cada vez que lo intentaba acudían a su memoria todas las preocupaciones típicas de la edad adulta. O medio adulta. Demasiadas cosas que hacer, y demasiado poco tiempo para pensar, para sentir, para dejarse llevar. El mundo nunca la había brindado tantas oportunidades como entonces. Y, sin embargo, se sentía incapaz de verlas todas. De saber diferenciarlas. De decidir por dónde continuar su vida y de escoger hacia dónde encaminar su destino.
Precisamente por eso. Porque no sabía cerrar los ojos. Que gesto tan sencillo y tan difícil. Cerrar los ojos. De hecho, lo hacemos cientos de veces por minuto. Pero cerrarlos, y mantenerlos así, como pegados, era tan complicado... Bueno, excepto cuando dormía. Pero ella no quería dormir. Quería cerrarlos para soñar despierta, quería sentir sin vislumbrar el exterior. Quería mirar hacia dentro de sí misma, en lo más hondo de su ser, para encontrar todo aquello que había ido perdiendo con los años. Para recordar tardes al sol sobre la arena, y noches en vela sobre la acera. Para volver a sentir sus dulces manos acariciándola, como lo hiceran la primera vez, rodeándola, como si se fuera a perder. Enredándose en su pelo, como las plantas que crecen enroscadas a los árboles...
Tomó aire. Se tumbó. Cerró los ojos y esperó. Esperó a que todas aquellas imágenes se sucedieran una a una en su mente. Se calló. Se durmió.
...
...
Sonó el despertador.
![]() August 23 Cambios¿Yo también habré cambiado?
Ha cambiado tanto a mi alrededor que sería ingenuo creer que yo he permanecido inmutable.
Tal vez fui la primera en cambiar.
Tal vez la última.
¿Por qué cambiamos?
¿Por qué no seguir siendo unos críos con ganas de comerse el mundo?
Añoro mi infancia, mi juventud y mi inocencia.
Añoro haber sido consciente del sueño en que vivía, y no haberle sacado más jugo a la vida.
Añoro a mis amigos y a mis niñas.
Añoro mirarme al espejo y saber que soy yo misma, con defectos, con antojos.
Añoro no creerme perdida...
![]() July 25 VeranoCamino por las calles creyendo saberlo todo. Como si el tiempo no me hubiera enseñado nada. O como si me lo hubiera enseñado todo. Con una banda sonora resonando en mi cabeza me recorro las montañas, el parque, las calles o mi casa. Esta casa. Camino buscando nada. Y no encuentro nada. Es así como los años nos han enseñado a volar. Con los pies sobre la tierra y las alas escondidas. Para que nadie las vea. Para que nadie nos hiera.
Miro a mi alrededor y todo es distinto. Puedo ver las películas que veía de pequeña, o leer los libros que leía de niña. Pero no puedo volver a ser la misma de entonces. Y, a pesar del cambio, el paisaje que se ve desde mi ventana permanece inmutable. Yo, que lo conozco desde hace tantos años, sé que ha cambiado, minuciosamente, en pequeños detalles. Bancos que ya no están donde estaban, árboles que se han plantado, o lagos que se han vaciado. Columpios que se han mudado, o conciertos que se han evaporado. Es la huella de la agujas del reloj, que nunca se detienen, ni cuando andan hacia atrás.
El verano trae a mi memoria sensaciones agridulces, de siestas bajo una sombrilla de playa, y paseos sobre las rocas. Un camping gas, una tienda de campaña. Paella. Ser consciente del paso del tiempo, echar la vista atrás y recorrer con la mirada los caminos que antes te llevaban a tu casa. Y que ahora no conducen a ninguna parte. Ser consciente de eso te hace ser consciente de todas las cosas que has perdido y que has ganado. De todo lo que nunca has tenido y de todo lo que mañana puedes tener. Suena interesante, y divertido. Como si de este modo no desaprovechases nunca el tiempo. Pero no es verdad. Te pasas la vida pensando en lo que has vivido, malgastando lo que estás viviendo, y soñando lo que vivirás mañana.
Bendita ignorancia... July 11 Algún díaAlgún día escribiré algo grande. Algo que merezca la pena ser leído y recitado. Una estrofa, un verso, una palabra, un libro entero. Algo por lo que podrás recordarme cuando no esté. Algo que compense mis años de escribir a oscuras, en el silencio de una habitación al otro lado de la calle, en el barullo de un nuevo cuarto en este lado del parque.
Algún día escribiré algo que explique cómo eres. Qué describa lo que significas y a qué sabes. El aroma de tu cuello y el tacto de tus labios. Sabré entonces resumir en pocos versos todo aquello que nos une, y evocar, sin apenas tiempo, mil millones de recuerdos. Contaré cuántos brillos tiene tu cabello, y cuántos besos sabes dar en un momento.
Algún día escribiré sobre política o cultura. Redactaré crónicas, noticias. Escribiré con la serenidad que dan los años, y con la terquedad de quien sabe lo que quiere. Viajaré al fin del mundo buscando una exclusiva. Lucharé de un bando u otro en una guerra. Explicaré por qué hay que creer en la justicia, y defenderé a capa y a espada un mundo imposible.
Algún día volveré a creer en mi misma. Y entonces sonreiré al ver tu rostro, al sentir que el viento arrastra una voz amiga. Escribiré cartas a la vieja usanza, y vomitaré historias de tanto haber leído. Pediré deseos a media noche y susurraré palabras de amor de madrugada. Como cuando era una niña. Como cuando aún creía en las hadas...
![]() Algún día... July 01 MelancolíaNo sé por qué, hoy es un día de esos en los que todo lo que piensas te viene a la memoria cargado de melancolía. Desde unas pistas en las que ya no juega nadie, hasta un fin de curso que, no se sabe bien por qué, suena a despedida y a cambio. Sobre todo a cambio. Parece que la frontera de los 20 años sí que ha hecho mella en nosotros y ahora somos más conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor. Nos damos cuenta de los momentos felices, y eso nos hace percatarnos de que llegará un día en que los añoraremos. Contemplamos como cae el sol (o como sale...) en esta vieja ciudad que llaman Madrid y de la que, de una manera o de otra, todos estamos enamorados. Y sabemos que esta paz no durará mucho. Ya casi no quedan tiempos universitarios. Ya casi no quedan sueños imposibles que cumplir o conversaciones hasta la madrugada hablando de como imaginamos que va a ser nuestra vida. Ya casi no quedan momentos de post-adolescencia traumática con brotes de alternatividad.
Me gustaría pensar que no es verdad, pero lo veo a diario. No se trata de un cambio malo, pero todos los cambios dan miedo. La naturaleza sabe que hacerse mayor es algo demasiado complicado, y por eso lo reparte en pequeñas dosis a lo largo de nuestro crecimiento. Y solo en momentos puntuales se es consciente de la felicidad que nos otorga la inocencia. A medida que te acercas a esa franja que llaman madurez, cada vez eres consciente con más frecuencia de todo lo que está acabando. Y el día menos pensado te mirarás a un espejo y dirás: ya no soy un niño. O una niña.
Supongo que todos los finales de curso, desde que tengo cierta madurez, me han puesto meláncólica. Y éste no iba a ser una excepción.
![]() June 23 Hubo un tiempoHubo un tiempo en el que creí poder cambiar las cosas. Hubo un momento en mi vida, en el que creí que no te perdería. Pero no era verdad. Me engañé a mí misma mientras pude, suplanté un futuro incierto por uno que me gustaba, y me alejé de la idea de enfrentarme a un nuevo mundo sin ti.
El tiempo tuvo que quitarme la razón y despertarme de un letargo que me hizo ser más ingenua aún de lo que fui nunca. Creía que te tendría siempre a mi lado. Creía que te tendría hoy aquí, entre mis brazos. Pero la injusticia de este mundo te arrebató demasiado pronto, y yo, como una estúpida, intenté creer que jamás pasaría. Ahora, releyendo mis escritos de aquel entonces, no puedo más que pensar en lo tonta que fui, en lo inútil, por no haber estado más tiempo a tu lado, por no haberme enfrentado a esa cruda realidad y haber asumido lo que podía pasar. Así me hubiese podido preparar... No hubiese dolido menos, pero habría aprovechado mejor el tiempo a tu lado...
¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué no me hiciste despertar de ese letargo y me hiciste reaccionar? Ya no sé si lo intentaste y yo no te quise escuchar... Tenía tanto miedo... Y creía morirme por dentro sólo de pensarlo.
Ahora desde aquí me siento absurda, por haber continuado mi vida sin ti, por haber seguido luchando sin que pudieras verme...
Me gustaría poder dejarme un comentario en el blog del pasado para leerme, para avisarme, para concienciarme... Para estar cada segundo a tu lado...
Te echo tanto de menos...
![]() June 21 Mejor me quedo aquí
Si pudiera volver a escribir con la inocencia de los 17 años escribiría una historia de amor. De ésas que solo conciben las mentes adolescentes, llenas de ruido y de sueños. Si no me hubiera olvidado de volar, surcaría los cielos y dejaría muy lejos el mar, para que nada me angustiase. Como si fuera un pájaro, rumbo a ninguna parte... Si aún supiera dar besos de colores construiría un arcoiris de tu pelo, me colgaría de tus labios y estrangularía el tiempo, hasta que crecieran flores de tus brazos, y un manto de sabores de tus huesos... Pero como ya no sé hacer nada de eso, mejor me quedo aquí, entre tus besos... June 06 Y el mundo no se paró
Este mundo es demasiado pequeño. Se me escapa de las manos, se me pierde entre los dedos... No puedo abarcarlo todo, y siento que se me escapan cosas, que me pierdo momentos, vidas enteras, suspiros. Quisiera reencontarme con lo que un día fui, y sentirme ametrelleada por las balas de la melancolía. Sentir que me estás esperando en el sofá, cuando nadie más me habla. Sentir que nunca se acabó nada. Saber que aún consultas cada noche con la almohada. Pero sé que ya nunca volverás. Que el tiempo sesgó tu tiempo, y el mío, por defecto. Que el mundo no se paró, aunque debería haberlo hecho. Y a mí solo me queda escribir versos como estos, en noches como éstas, mientras sueño que vienes a golpearme la puerta, pidiéndome que me duerma... Porque hay pesadillas que nunca se deben cumplir... May 25 La verdadMay 22 ¿Por qué creernos capaces de cambiar el mundo?Una caricia, un beso, un susurro...
Un manantial de palabras incloncusas que recitamos sin cesar, como si brotasen de nuestras gargantas de la manera más natural. Hay que tener cuidado con lo que decimos, porque sólo los hechos proporcionan verdadero significado a nuestra verborrea.
Pecamos de ser los más románticos, a veces. Otras, de ser los más excépticos. Pecamos de hablar sin sentimiento, de callar cuando queremos pronunciar a gritos el nombre de la persona amada.
Siempre nos creemos capaces de cambiar el mundo. O el nuestro, o el tuyo. Pero la experiencia siempre demuestra que ni se puede hablar sin razón, ni sentir con razones. P-D: Porque a veces, sí que podemos cambiarlo... May 01 No es justoTú no deberías estar viviendo esta vida, no te corresponde. Tu no deberías tener una segunda oportunidad, nunca te la mereciste. ¿Qué hiciste para ganártela? ¿Qué hiciste para seguir aquí? Absolutamente nada. Esta vida no era para ti.
Fue mi madre quien luchó toda su vida por sacarte a flote. Fue mi madre quien se deslomó trabajando mientras tú eras un vago. Fue mi madre quien aguantó tus insensateces durante más de 40 años. Y por eso es mi madre quien debería estar aquí, saliendo a bailar, divirtiéndose, buscándose una nueva vida y una nueva pareja que la quisiese y respetase tanto como se merecía.
Y en lugar de eso estás tú, aquí, viviendo su vida, como si te la hubieras ganado. No te odio, no te deseo ningún mal, pero es injusto. Injusto que tú sigas aquí mientras ella se fue. Injusto que salgas a bailar, a pasear con otras mujeres, a encontrar una segunda oportunidad cuando malgastaste la primera. No es justo que estés viviendo la vida que le correspondía a mi madre. No es justo...
![]() April 27 Escapar"Encerrada en una cárcel de acero inexistente, con barrotes invisibles que me atan a la realidad. Quisiera escapar de este mal sueño, regresar a un mundo donde exista la paz. Tener la libertad de hacer lo que me de la gana, de ser yo misma, de no obedecer órdenes de nadie. Cansada de escuchar gritos sin que se atienda a razones. Aquí no vale más que la razón de aquél que quiere imponer la suya. Sin escuchar, sin tener en cuenta a los demás..."
Reflexionando me he dado cuenta de que éste es un patrón que se repite en todas partes. Siempre hay alguien que quiere llevar la razón, que no escucha a los demás cuando intentan hablar. Siempre hay unos que mandan, y otros que obedecen. Siempre hay quien exige y quien cumple. Es ilógico, pero es así. A veces, no sabemos ni cómo ni por qué, nos vemos envueltos en un hoyo del que no sabemos salir, en un círculo vicioso en el que tenemos que estar atento para no perder, en el que tenemos que obedecer a quien, sin derecho alguno, se ha autoproclamado como la voz cantante de la historia.
Pero me da igual. No pienso caer. No pienso cumplir órdenes porque ya no tengo edad para cumplirlas. No pienso perderme en una trampa que ya huele de lejos, en una situación que quema por dentro y por fuera. No pienso ser una marioneta más, no pienso confundirme con la realidad. Tarde o temprano escaparé, viviré mi propia vida, y no tendré que obedecer. Da igual. Sólo hay que esperar...
April 11 Que se pare el tiempo!!!Me gusta que los relojes no marquen nunca la hora. Que el tiempo nunca pase. Me gusta que los ríos no desemboquen en ningún mar, y que las estrellas dejen de brillar con el tímido color del alba. Me gusta cuando una sonrisa es capaz de parar el mundo, y unos hoyuelos son el principio de la felicidad.
Me gustan que existan cosas buenas. Y que nada las pueda estropear...
P-D: A pesar del tono, no se trata de un anuncio de compresas. March 29 Como una hoja a una rama"Se cayeron las hojas de los árboles, ya secas, ya marrones, como si de un frío invernal se tratase. Pero el sol brillaba alto, calentaba a fuego lento las miradas de los enamorados. Se dio cuenta de que no era invierno, ni tan siquiera otoño.
Las hojas abandonaban las ramas de su hogar. Pero no por frío, ni por viento. Sólo por deslealtad".
P-D: ¿¿Cómo era aquella dedicatoria de las ramas, las hojas, el otoño...?? Sé de alguien que siempre se reía de mí al recordarla... A esa persona, que anda perdida por Cuba, mil gracias por ser como es... Y gracias también al resto, a todos los que son un soplo de aire fresco... Que se ríen contigo cuando quieres reír, y que lloran a tu lado cuando quieres llorar. Que saben decir te quiero. me importas, cuidaré de ti, o soy tu amig@. Sólo gracias. March 17 NostalgiaQuería escribirte una entrada para decirte que aún te echo de menos. Que por más que pase el tiempo, nunca podré dejar de pensar en ti, en lo que me falta cada día en mi vida desde hace casi 1 año y medio. Quería escribir mil versos esta noche, llenos de metáforas, de bellas palabras, de melancolía y nostalgia. Pero no me gusta nada de lo que escribo a estas horas. Es como si el talento se me hubiera evaporado de las manos. No consigo escribir nada decente que exprese lo que eras para mí. Lo que aún eres desde donde quiera que estés... No sé por qué todo me recuerda a ti. Llego llena de tristeza a todas partes, pero siempre paso desapercibida. Se pierde entre las sombras, bajo los rayos del sol, se oculta entre amapolas. Pero está llegando la primavera y temo que, como las alergias, la pena se haga más presente en estas fechas, sin poder ocultársela al mundo. Llegaré a los lugares y lo cubriré todo de estornudos de tristeza mientras alguien, quizás de lejos, murmure: "jesús". Estoy desengañada del cariño. Ya no hay nadie en este mundo que pueda cuidarme como lo hacías tú. Ya no hay nadie en este mundo que se preocupe por mí como tú. Ya no hay nadie en este mundo que me quiera como lo hacías tú. Se acabó. A veces todo se acaba y nadie sabe por qué. A veces ni siquiera importa el por qué. A veces, no importa nada... "El mundo es más pequeño desde que te fuiste... A donde quiera que fueras..." February 20 Soñar¿Recuerdas cuándo caminábamos por nuestro parque, aquel que nos parecía tan grande, y soñábamos con hacernos mayores?
¿Recuerdas cuántas veces nos reímos, hasta que nos dolió la tripa, por las cosas más absurdas?
¿Recuerdas cuántas historias imaginábamos que nos ocurrirían y harían de nuestras vidas sueños maravillosos?
¿Recuerdas la de veces que me acompañaste llorando, y las veces que te acompañé yo?
¿Qué ha pasado?¿Porqué soy incapaz de sentarme en un columpio, de lado, y ver la vida como la veía entonces?
¿Por qué ya no soy capaz de soñar como soñaba entonces, de mirar como miraba entonces, de creer como creía entonces?
¿Por qué ya no sé luchar cómo antes?
¿Lo sabes tú?
En un momento del viaje nos perdimos, nos separamos. Y aunque ahora eso ya no importe, y te sienta tan cerca como antes... Sé que algo mató nuestras ganas de soñar. Sin embargo, soy incapaz de encontrarlo. No sé si sólo fue la vida adulta, si han sido los 20 años, o las desgracias de nuestra vida. Pero lo busco y no lo encuentro. Y mira que lo intento. Sé que tengo sueños, ilusiones, y que me llenan. Pero soy incapaz de volver a ver la vida como lo hacía con 17 años. Siento que algo dentro de mí se murió, se murió y no puedo resucitarlo.
Y eso me hace sentir inmensamente triste...
Éramos crías, aprendimos a soñar juntas... Por eso creo que si alguien puede enseñarme a creer de nuevo, esa eres tú...
February 08 TormentaEstando a solas con la música que retumba en mi cabeza, solo puedo pensar lo triste que es, a veces, todo. No sé como he terminado escuchando canciones al azar mientras intento hacer que estudio... No sé cómo he intentando mirar hacia delante sin echar la vista atrás.
El suelo aún está húmedo, y casi puedo oler el olor a tierra mojada a través de la ventana. Pero el sol ha decidido salir a brillar en las últimas horas de luz del día. Quizás sea eso lo que tengamos que hacer todos. Dejar que pase la tormenta, y después salir a brillar de nuevo...
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